Cuando nadie miraba... Soñaba con un año sabático II
Bueno, pues como Eduardo aceptó trabajar nuevamente, no quedo mas remedio que adaptar los planes a su horario, nos habíamos ido a un país a 10 horas de distancia con 7 horas de diferencia entre el país de trabajo y donde habíamos querido empezar nuestro año sabático, tenia que levantarse a las 2 am para poder recibir las llamadas de sus compañeros que estaban como a las 9 am a tope de cafe y bien despiertos, Eduardo ponía un filtro en la cámara, porque estábamos por el caribe, no quería coger el sol para que no le hicieran preguntas, pues en el otro lado era invierno…
El dinero nos brindaba seguridad, nos mentíamos mutuamente diciendo que habíamos sido inteligentes, que habíamos aprovechado esa super oportunidad, de poder seguir ganando un salario en pleno año sabático, que esas cosas no le pasan a cualquiera, que nos las arreglaríamos, que podríamos, que lograríamos organizarnos, pero mentira… triste mentira…
Los primeros días me levante con Eduardo, le preparaba su cafe, nos sonreíamos mutuamente y cada quien seguía a lo suyo, yo me iba a dormir, y él a hablar por teléfono como si estuviera en la misma zona horaria, tratando de seguir el ritmo en horas de la madrugada, mal dormido, con cansancio y unas ojeras de reciente aparición; cuando acababa, estaba preocupado, sentía que mentíamos, en realidad, no quisimos contar nuestros planes a su jefe, cuando se lo propuso, Eduardo simplemente acepto sin explicarle muy bien como se organizaría o como lo haría y su jefe nunca pregunto nada, necesitaba que hiciera el trabajo y nada mas.
Nuestro día a día seguía siendo el mismo pero ahora con culpa, en otro país, y yo sin trabajar ni aportar, se ponía de mal genio, me hablaba mal, yo me quedaba callada pero me dolía, trataba de alegrarle el día pero a veces terminábamos discutiendo, así estuvimos cuatro meses, las trasnochadas pasaban facturas, cuando por fin desconectaba, ya habíamos discutido, nos habíamos gritado, nos habíamos ofendido…. tratábamos de hacer las paces, pero solo lo conseguimos el fin de semana, cuando aprovechábamos para dormir hasta tarde, hacer planes con la familia y salir de paseo….
De nuestro anhelado año sabático, ya llevábamos 4 meses que no hicimos mas que pelear, trabajar y discutir, ya no me apunte a ninguna clase de nada, porque me sentía muy mal, yo queriendo disfrutar de la vida, mientras el trabajaba por los dos, no podía ser así, somos un equipo, entonces decidí estar ahí, mirándolo trabajar, haciendo los quehaceres de la casa, revisando con tristeza mi cuadernillo donde tenia mis planes, viendo como pasaban los meses y nada de lo que habíamos escrito se cumplía.
Ya era hora de volver, teníamos que replantearnos todo, no tenia pies ni cabeza lo que estábamos haciendo, éramos mas inteligentes que eso, asi que, hablamos, lloramos, nos besamos las heridas y mas que las heridas ese día, nos sinceramos mutuamente y en las paginas en blanco de aquel cuaderno rojo que aun tenemos, empezamos un nuevo capitulo, otra vez un proyecto loco…
No volvamos al mismo país, vámonos a otro, vámonos de aquí, solo tu y yo, donde al menos podamos aprender ingles, ahora tenemos algo con lo que no contábamos…. ahora puedo teletrabajar y tenemos un salario con el que podemos mantenernos…
Esta historia continuará…
Solo quería hacer este paréntesis, para decirte que a veces los planes no salen como uno los organiza… ya ves! pero no quiero que te vayas triste de aquí, pensando que no vale la pena soñar, quiero que veas mas allá, que te des cuenta que LO INTENTAMOS… lo planeamos, lo organizamos, pusimos una fecha limite, y nos lanzamos…. FUIMOS VALIENTES, y eso es lo que quiero transmitir, no es lo mismo quedarse con Y SI HUBIERA HECHO ESTO, a decir LO HICIMOS, NO SALIÓ COMO PLANEAMOS, PERO LO HICIMOS….


